jueves, 2 de abril de 2009
Tú silencio son balas de metralleta que me agujerean.
viernes, 13 de marzo de 2009
Necesito un abrazo, aunque cuando vayan a darmelo me aparte.
martes, 10 de marzo de 2009
Un papel
Un papel en una pared. Sólo un papel. Para la mayoría no significaría nada. Para la mayoría. Eloísa no pertenecía a esa mayoría. Eloísa era capaz de ver mas allá de las letras amontonadas unas con otras. Eloísa leía sentimientos en las palabras, saboreaba los sonidos de las grafías, era capaz de tocar el corazón del aficionado escritor.
Eloísa estaba ciega aquel día, Eloísa no veía el sol que se tornaba rosado tras el azul al atardecer, Eloísa necesitaba un espejo para ser consciente del brillo que desprendían sus ojos. Se sentía culpable. Decía palabras inconexas acerca de la pérdida de la magia, de la ilusión; no era capaz de reconocerse, ya no se sentía como esa jovencita que yo había conocido años atrás, esa que me hacía escribir mala poesía, esa que disfrutaba con un café y una sonrisa. Ella no se sentía así, pero yo seguía viéndola tal cual: pequeña, menuda, con la fuerza de volcanes que sepultan países, de terremotos que zarandean el planeta, dispuesta a arriesgar, a cometer locuras que hicieran reír a esa mínima parte del mundo que tenían la fortuna de rodearla.
Le volví la espalda, no podía seguir mirando sus ojos llorosos, no podía soportar las ganas de consolarla como si fuera una hermana pequeña que debía cuidar. La impotencia era un dolor demasiado fuerte que empezaba a corroerme.
El cristal empañado de la enorme ventana que tenía al frente me devolvió su imagen estática frente a la pared. Leía un papel, sólo un papel que yo había pegado a la pared pero que no había escrito, un papel escrito por alguien que rara vez expresaba sus sentimientos, un papel escrito por alguien a quien Eloísa no sólo quería sino que además admiraba.
Ese papel devolvió a Eloísa el hechizo de hacerla parecer enorme y sagrada sin la necesidad de subir a un escenario. La vi ante mis ojos convertirse en la sacerdotisa de una antigua religión con ritos ancestrales, la vi transformarse en reina y princesa, en mito y en leyenda. Eloísa durante unos segundos fue todas las cosas pasadas y las futuras. Fue el Etna que acabó con Pompeya, el maremoto que se tragó la Atlantida, las piedras que permanecen en stonhege, las pirámides que retan al sol, los castillos feudales, la gioconda y Amstrong caminando en la luna. Sólo Eloísa podía sentir el amor en un papel, sólo un papel podía devolver a Eloísa la magia y la fe en aquellas cosas que se escapan de las manos y se apresan en el aliento.
Al final, como se dice en el teatro, todo se arregla por sí solo; finalmente, como soñé, todo tiene solución. Quizás, haya que aprender a aceptar, quizás aceptar sea el único camino.
lunes, 2 de marzo de 2009
Disipada en la eternidad de este lugar.
A veces Ciudad Capital me sobrepasa, me gana y me estresa. Tantas explicaciones que dar, tantas excusas... todo es mucho más fácil, es mejor dejarse llevar. En Malonne puedes dejarte arrastrar.
Pienso últimamente mucho en el amor. Todo el mundo lo nombra con mayúsculas, yo lo pienso en minúsculas. Los pequeños gestos que hacen crecer.
Me cuesta volver en unas horas.
Me cuesta regresar a mi vida.
Intentaré pensar en las cosas bonitas que tengo para hacer más dulces mis sueños.
viernes, 20 de febrero de 2009
Me duele el cuerpo de trabajar, la cabeza por la resaca y el alma por Dumas. El corazón duele, pero aún no sé por quien.
viernes, 13 de febrero de 2009
A veces, pensando en mis amigas, me reencuentro con la ilusión.
domingo, 8 de febrero de 2009
De un brillo, de un vacío... aún soy capaz de aprender cosas nuevas.
miércoles, 4 de febrero de 2009
Me molesta alejarme de los que están cerca.
lunes, 2 de febrero de 2009
De resaca con y por Dumas.
miércoles, 21 de enero de 2009
De la distancia
lunes, 19 de enero de 2009
Mis amigos, más o menos felices. Mis personajes, más o menos divertidos. Nunca, por suerte, más o menos normales.
La amistad es algo tan difícil de definir como de encontrar.
Dumas se ríe de mis chistes aunque sean malos, me abraza si que se lo pida, se las arregla para estar siempre presente.
Egon me defiende como caballero medieval, espada en mano y lanza en ristre, cada palabra está en su justo momento para ayudarme a caminar.
Eloísa me recuerda lo que valgo, Eloísa me hace sonnreir. Tiene tanta fe en mi que me termino creyendo capaz de todo.
Mario y Roxana me ofrecen todo lo que tienen y me regalan lo que no. Con ellos el pasar por el mundo es más fácil, más divertido. Son la clave para creer en el amor.
Ozlem y Ellin recién ahora empiezan a estar en mi vida, pero empiezan a ser necesarias.
Giuseppe te regala su experiencia, le quita el valor a las cosas cuando le das demasiada importancia. Con él siempre termino riéndome de mis problemas, porque no son tantos, porque no son irresolubles.
Beatriz y Mercedes existen desde que tengo recuerdos, son por derecho propio, por mucho tiempo atrás, por más aún adelante.
Elvira fue quien me enseñó que era la amistad, quizás ahora esté lejos, es posible que nuestra situación sea difícil, pero fue ella quién me enseñó que en la mayoría de las ocasiones la amistad no es un puente hacia el amor, como dijo alguien, si no un puente hacia la vida.
Creo que tengo demasiados cuerpos, demasiadas almas para un sólo corazón. Creo que tengo suerte de tener tantas almas, tantos corazones.
domingo, 18 de enero de 2009
Tarde a la española.
Dumas y yo raptamos a un chico nórdico y le enseñamos lo que la mayoría de turistas no conoce..
Una casa entre pinos, una caja y un par de guitarras, canciones que nunca hemos escuchado digitalizadas pero que conocemos de cantarlas hasta la saciedad, carne de la tierra sobre el fuego y litros de cerveza que se calentaban demasiado rápido. Risas, muchas risas. Bromas que entremezclaban idiomas.
Quizás suene típico, puede que a algunos les parezca aburrido, pero no cambiaría nada, ahora Dumas sonríe cuando escucha "min skatt". Todo Malonne grita "Slampa", sin saber muy bien su significado. Hej då!
viernes, 16 de enero de 2009
A veces las paredes de los bares son más cálidas que las propias.
Déjame a solas
sábado, 10 de enero de 2009
Un día para olvidar.
Las luces de la ciudad se veían a lo lejos amarillas y tristes, tétricas y fantasmales. Fumar un cigarro con las manos ateridas y el viento golpeando la cara era un acto al alcance de los más valientes, un reto que tuve que aceptar varias veces en la noche.
Ayer fue un día de luto, un día oscuro, una noche en vela. Los vivos nos mantenemos despiertos para defender a los muertos de los demonios que quieran llevárselos, pero ayer ningún diablo se hubiera atrevido a dejar el fuego del infierno por los témpanos que nacían de corazones desamparados.
jueves, 8 de enero de 2009
Resignación.
Elvira dice que repito mucho la palabra "resignación", pero no encuentro otra más adecuada. Quizás podría utilizar tolerancia (sufrimiento en las adversidades según la R.A.E.) pero yo no sufro. Otra posibilidad sería acatamiento (aceptar con sumisión una autoridad o unas normas legales, una orden, etc.) pero no hay en mi vida autoridades, ni leyes, ni órdenes que me obliguen. A lo mejor no estaría mal usar sumisión (acatamiento, subordinación manifiesta con palabras o acciones) pero yo no me subordino a nadie ni a nada, la subordinación es estar por debajo. Por eso me resignaré a utilizar resignación de forma repetitiva y reiterativa, porque resignación significa "conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades"; la resignación no es someterse, es esperar que sople el viento a favor.
miércoles, 7 de enero de 2009
El día de hoy aparace negro en el calendario, pero eso no significa que sea un mal día.
domingo, 4 de enero de 2009
Cabalgata de Reyes
viernes, 2 de enero de 2009
En realidad el primer día del año es el día dos.
Hoy es el primer día del año, porque en realidad el día uno no existe, el día uno lo paso durmiendo o semiinconsciente por la resaca, es un día que no existe, que no se vive.
Me gusta empezar el año más tarde que el resto del mundo, es divertido pasar de la noche del 31 a la mañana del día dos, todo lo que ocurre en ese lapso de tiempo es como un sueño demasiado real, como un fragmento de un cuento que nunca se publicará. Nunca recordarás en una charla con tus amigos que hiciste el primer día de cualquier año.
Hoy mis padres cumplen 27 años de casados, yo llevo 26 celebrando con ellos su aniversario. Dentro de 27 años yo tendré 53, pero no celebraré el 27 aniversario con nadie. Ellos no llegan a los cincuenta, nunca los alcanzaré.
No me gustan los días de fiesta, pero me encantan los aniversarios y las pequeñas fechas señaladas.